About Me

Sobre mi, si quieres saber

“Necesitamos imaginación y escepticismo, ambos.” — Carl Sagan

Durante años confundí claridad con verdad. Ser lógico me daba seguridad: si algo no era blanco, entonces era negro. Y mientras más “científico” me sentía, más estrecha era mi perspectiva.

En la educación chilena (al menos como me tocó vivirla) hubo una primera etapa brutalmente simple: a todos se nos medía con la misma vara. Luego vino el consuelo: no había que sentirse culpable por fallar en algunos ramos, porque cada persona “brilla” distinto —esa idea del pez y el árbol.

Pero incluso eso se me quedó corto.

Y no llegué a estas ideas solo. Me han ido empujando —a veces a la fuerza— lecturas y voces distintas: divulgadores que me devolvieron el asombro (como Carl Sagan), científicos que me enseñaron humildad intelectual (como Richard Feynman), y filósofos que insistieron en afirmar esta vida como lo único seguro (Nietzsche entre ellos). Este sitio es, en parte, una forma de ordenar esas influencias y devolverles algo en forma de preguntas, conexiones y aprendizaje.

Y hay otra raíz, más personal: durante años viví con tanatofobia. Ese miedo —a ratos silencioso, a ratos insoportable— me moldeó más de lo que me gustaría admitir. Me volvió escéptico por necesidad, me empujó a romper mitos y a mirar “más allá” con una mezcla rara de curiosidad y urgencia (me voy a morir… eventualmente).

Hace poco empecé a entrenarme para superarla. No como una épica, sino como un trabajo paciente: usar la neuroplasticidad a mi favor, exponerme con cuidado, aprender a sostener la incertidumbre sin inventarme respuestas. Este sitio también existe para acompañar ese proceso: convertir el miedo en preguntas honestas, y las preguntas en comprensión.

En el liceo nos partieron en dos mundos: científicos e humanistas. A los “científicos” se les empujaba hacia matemática, contabilidad, ciencias, informática; a los “humanistas” hacia letras, artes, psicología, ciencias sociales. Como si el precio de ser bueno en una mitad fuera renunciar a la otra.

Yo no compro esa separación. Mi imagen de un ser humano ideal no es alguien experto en una sola esquina del mapa, sino alguien capaz de juntar piezas: razón y sensibilidad, evidencia y significado, números y símbolos, laboratorio y calle.
El mundo no cabe en blanco y negro. Es un sistema vivo de sistemas: astronomía y biología, cultura y política, relaciones humanas y tecnología, arte y memoria. Todo empuja a todo. Y si no entrenamos esa complejidad, terminamos opinando fuerte sobre cosas que entendemos poco.

Este sitio existe para entrenar eso: una mente más completa. Y también para recordarme que no estoy por encima del error: aquí voy a equivocarme, corregirme y cambiar de opinión cuando sea necesario. Para hablar de ciencia y de cultura, de astronomía y de política, de biología y de ética, de arte y de memoria. No como una mezcla al azar, sino como un intento de ver el sistema entero.

Porque si algo he aprendido es esto: la adultez y la toma de decisiones reales no perdonan la ignorancia elegante. Y si hay algo que me importa, es sacarle el máximo a esta estadía —no como una frase motivacional, sino como un hecho: estamos aquí, y el momento para entender (o al menos intentar entender) es ahora.

Perdon lo largo, jaja mucho texto